Monseñor Santiago
Rodríguez llama a la reflexión y al compromiso ciudadano en el 182
aniversario de la Independencia
Por J. Ramírez -
Febrero 27, 2026

San Pedro de Macorís.
– En el marco de la conmemoración del 182 aniversario de la
Independencia Nacional, el obispo de la Diócesis de San Pedro de
Macorís y Hato Mayor, Santiago Rodríguez, exhortó a la sociedad
dominicana a realizar una profunda revisión personal y colectiva
sobre el papel que cada ciudadano desempeña en la construcción
del país.
Durante una eucaristía celebrada en la Catedral San Pedro
Apóstol, el prelado saludó la presencia de autoridades militares
de los distintos cuerpos castrenses, así como a docentes,
estudiantes y fieles en general, destacando la importancia de
dar gracias a Dios por la libertad y soberanía que hoy disfruta
la nación.
En su homilía, recordó que la independencia no es un hecho
aislado del pasado, sino una herencia viva que obliga a cada
generación a valorar y defender los principios que la sustentan.
Comparó la libertad con necesidades esenciales como el agua y el
alimento: solo cuando se carece de ellas se comprende su
verdadero valor. De igual manera, afirmó que vivir en un país
donde se puede estudiar, trabajar, expresarse y desarrollarse
constituye una gracia que no debe darse por sentada.
El obispo subrayó que muchos líderes, a lo largo de la historia,
han sufrido prisión y persecución por defender ideales de
justicia y libertad frente a sistemas opresores. Por ello,
consideró una bendición pertenecer a una nación donde es posible
reunirse y participar activamente en la vida pública.
Asimismo, invitó a los ciudadanos a no limitarse a escuchar los
balances oficiales de gestión, sino a preguntarse qué han
aportado personalmente al país. “¿Qué he hecho yo por la
nación?”, planteó como ejercicio de conciencia dirigido a
maestros, militares, comunicadores, estudiantes y a toda persona
de buena voluntad.
En su mensaje, insistió en la necesidad de fortalecer valores
como la reconciliación, el respeto mutuo y la responsabilidad
compartida. Recordó que la mejor ofrenda a la patria y a Dios es
trabajar por la unidad, promoviendo la comprensión donde haya
división y actuando desde el amor, no desde la confrontación.
También llamó la atención sobre acciones cotidianas que reflejan
compromiso cívico, como evitar arrojar basura en espacios
públicos y colaborar con las autoridades en la prevención de la
delincuencia. A su juicio, la construcción de una sociedad más
justa comienza con pequeños gestos que restan al mal y suman al
bien.
El prelado advirtió sobre el riesgo de una cultura centrada
únicamente en el interés individual y exhortó especialmente a
los jóvenes a asumir retos con responsabilidad, disciplina y
vocación de servicio. Recalcó que nadie debe cruzarse de brazos
porque otros no cumplan con su deber, sino perseverar en la
misión que le corresponde.
De igual manera, hizo un llamado a los medios de comunicación a
difundir informaciones veraces y constructivas, contribuyendo a
la formación de una ciudadanía bien orientada.
Finalmente, invitó a emular el ejemplo de los héroes que soñaron
con una patria libre, recordando que fueron hombres y mujeres
con limitaciones y dificultades, pero decididos a pensar más
allá de su presente, en favor de las generaciones futuras.
La celebración concluyó con un mensaje de esperanza y
compromiso: continuar trabajando por una República Dominicana
libre, soberana, con mayores oportunidades, justicia y bienestar
para todos sus ciudadanos, especialmente los más necesitados.
