Traficantes de indocumentados haitianos deberán cumplir 15 años de prisión
Tras horas continuas de vigilancia, el investigador de la Fiscalía,
contando con el apoyo de oficiales del Departamento de
Investigaciones Criminales de la Policía Nacional (Dicrim), ejecutó
las órdenes de allanamiento en la residencia que utilizaban para
esconder a los indocumentados y allí arrestó a los acusados Agustín
y Bautista, en tanto que De León Gil emprendió la huida.
Por redacción -
Agosto 27, 2026

Santo Domingo, R.D.-
Un tribunal de Santiago condenó a 15 años de prisión a dos
hombres y a una mujer, de nacionalidad haitiana, que formaban
parte de una red de tráfico ilícito de migrantes y robo de
identidad.
La condena de 15 años de encarcelamiento se dictó contra los
traficantes de indocumentados Wilex Agustín (Alex), Majorit
Bautista (Majorie la Morena) y José Ramón De León Gil (Pedro),
quienes, según la acusación formulada por el Departamento de
Trata y Tráfico de Personas de la Fiscalía de Santiago, desde el
distrito municipal La Canela establecieron rutas, horarios y
otras estrategias para evadir los controles de seguridad y
migratorios e introducir indocumentados al territorio
dominicano.
La investigación de campo realizada por el procurador fiscal
Juan Osvaldo García, director del citado departamento del órgano
persecutor, evidenció que se trataba de una red de tráfico que,
además de utilizar varios tipos de vehículos para el traslado de
los migrantes en estatus irregular, tenía una amplia residencia
de cuatro habitaciones, tres baños y un sótano, ubicada en La
Canela para alojar y esconder a los indocumentados, en una
actividad que les generaba indeterminadas sumas de dinero en
efectivo.
Las diligencias de investigación que se desarrollaron antes de
los allanamientos ofrecieron información relevante al
coordinador de la investigación, el procurador fiscal Juan
Osvaldo García, para establecer que los acusados introducían a
los indocumentados por la frontera norte con Dajabón y desde
allí los trasladaban hasta La Canela.
Tras horas continuas de vigilancia, el investigador de la
Fiscalía, contando con el apoyo de oficiales del Departamento de
Investigaciones Criminales de la Policía Nacional (Dicrim),
ejecutó las órdenes de allanamiento en la residencia que
utilizaban para esconder a los indocumentados y allí arrestó a
los acusados Agustín y Bautista, en tanto que De León Gil
emprendió la huida.
A bordo de los vehículos, una camioneta Toyota y un carro
Chevrolet, aparcados en la referida residencia, había cuatro
adultos y dos menores de edad, de nacionalidad haitiana y sin
ningún tipo de documentos que avalara su permanencia en el
territorio dominicano, por lo que fueron puestos a disposición
de las autoridades de la Dirección General de Migración.
Otros seis indocumentados estaban escondidos en habitaciones y
en el sótano de la residencia.
Durante el juicio, la fiscal litigante Jenniffer Rodríguez
presentó múltiples evidencias y el testimonio de uno de los
indocumentados, quien estableció cuándo, cómo y bajo cuáles
circunstancias fue traído al país, mientras reconoció e
identificó a los acusados como quienes hicieron contacto con él
para la operación irregular. También, reveló que pagó una
indeterminada suma de dinero por ello.
La condena que emitió el tribunal, integrado por los jueces
Rubén Rodríguez, Rubén Darío Cruz Uceta y Jasmín de los Santos,
es coherente con la petición y acusación planteada por el
Ministerio Público, que presentó contra los acusados cargos por
violación a los artículos 1 (F, G y H), 2 y 7 párrafo (A, C, D,
y G) de la Ley 137-03, sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y
Trata de Personas, específicamente en lo referente al tráfico
ilícito de migrantes.
En cuanto al acusado De León Gil, se presentaron cargos
adicionales por violentar el artículo 17 de la Ley 53-07, sobre
Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, por cometer robo de
identidad, en tanto que usurpó la identidad de otro ciudadano
dominicano, conforme al informe emitido por la Junta Central
Electoral. Se le acusó además de violación al artículo 14.4 de
la Ley 8-92, que pone bajo dependencia de la Junta Central
Electoral la Dirección General de la Cédula de Identificación
Personal y las Oficinas y Agencias Expedidoras de Cédulas.
Los condenados deberán pagar multas de 150 salarios mínimos del
sector público en favor del Estado dominicano.
Las autoridades destacaron “que esta condena envía un mensaje
claro, de que quienes se lucran del tráfico ilícito de
migrantes, enfrentarán todo el peso de la ley”, al tiempo de
advertir que el Ministerio Público mantiene activa la
persecución de estas estructuras criminales en todo el
territorio nacional.
