Sarampión: el resurgimiento de una enfermedad que la vacunación había logrado controlar
Los profesionales de la salud en ese país y el resto del mundo, así como las distintas sociedades médicas especializadas, como la Academia Americana de Pediatría, que agrupa a más de 67,000 pediatras y especialistas relacionados con la salud infantil, siguen recomendando la vacunación de niños y adultos con todas las vacunas aprobadas como eficaces y seguras.
Por
Dr. Goldny Mills
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Agosto 27, 2026

San Pedro de Macorís, R.D.- El Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos anunció que el 6 de agosto del 2026 se alcanzaron unos 2,465 nuevos casos de sarampión.
La cifra más alta
registrada desde 1991 en un país que en el año 2000 reportó
extinguida dicha enfermedad.
En el año 1912, el sarampión se convirtió en una enfermedad de
notificación obligatoria en los Estados Unidos, lo que requirió
que los proveedores de atención médica y los laboratorios
tuvieran la obligación de notificar todos los casos
diagnosticados.
En los primeros 10 años de notificación se registraron, en
promedio, unas 6,000 muertes relacionadas con el sarampión cada
año, pero gracias a sus programas masivos de vacunación, la
enfermedad fue limitada y erradicada para reemerger actualmente
con más fuerza. ¿Por qué? Porque en los Estados Unidos la salud
pública ha sido politizada, también la investigación científica
y los programas de vacunación que históricamente han sido los
responsables de evitar las enfermedades inmunoprevenibles en
todo el mundo.
A poco más de la mitad de este año 2026, Estados Unidos ha
experimentado 38 brotes de sarampión diagnosticados en niños
menores de 5 años y cerca del 10 % de esos niños han necesitado
hospitalización.
Los profesionales de la salud en ese país y el resto del mundo,
así como las distintas sociedades médicas especializadas, como
la Academia Americana de Pediatría, que agrupa a más de 67,000
pediatras y especialistas relacionados con la salud infantil,
siguen recomendando la vacunación de niños y adultos con todas
las vacunas aprobadas como eficaces y seguras.
Entre estas, la vacuna contra la papera, rubéola y el sarampión,
para evitar una infección que, como el sarampión, es responsable
de causar neumonía y una pancefalitis esclerosante que cursa con
daños neurológicos y cognitivos en los niños que, por no haber
sido vacunados, puedan adquirir esta enfermedad viral, la más
contagiosa de todas.
Los pediatras y médicos en general no pretendemos obligar a un
adulto a vacunarse si no quiere o no lo entiende. Solo nos
limitamos a divulgar la historia, los hechos y las evidencias
científicas para que cada uno tome la decisión que crea
correcta.
Al mismo tiempo, tenemos la obligación de denunciar que a los
niños que no pueden decidir se les respete el derecho a vivir en
salud, a no morir prematuramente, a no sufrir hospitalizaciones
innecesarias o a tener que vivir con las secuelas que producen
enfermedades que son prevenibles, proporcionándoles una
vacunación oportuna.
